La forma como exponen sus ideas, las sonrisas, el placer que les da por asistir a los eventos, entre otras características son las maneras de impactar y crear el ambiente sicodelico y propicio de las elecciones presidenciales de este año.
Ilustración: Gustavo Orrego
Este efecto de excitación colectiva que se da en las comunidades a las que llegan los candidatos es igual de comparable al efecto de muchas de las nuevas sustancias alucinógenas como las drogas sintéticas, que producen euforia, ansiedad y un revuelco emocional producido por sonidos o música, y que en caso de la política nacional, se manifiesta claramente en las voces y campañas promocionales de los candidatos.
Si se pensara a la política como una droga, no seria descabellada esta comparación, precisamente porque tanto en la política como en muchos aspectos de la vida social de los colombianos dependemos y consumimos de lo que nos proporcionan unos cuantos con poder, y no nos preocupados por generar ideas y una política nueva, el contra a tanta droga sintética que hoy en día aturden y enferman.
Que bueno seria desintoxicar o purgar nuestras mentes, y no precisamente con paico y ajo como mi abuela me purgaba, sino con una dosis de conciencia individual y sincera para saber exactamente que a quien queremos para que lidere nuestra nación.


