Mi amigo Fabian me comentaba hace unos días mientras tertulianos
en el parque principal de Suesca, lo visible que fue para el trasteo de votos
cuando se encontraba trabajando en Capurganá, un corregimiento del municipio de
Acandí, Chocó; el cual, marca la zona de frontera colombo-panameña.
Entre su particular forma de contar como llegaban y llegaban
lanchas repletas de habitantes de sectores cercanos a Capurganá, los cuales
luego de votar, eran premiados con dinero y aguardiente, me origino una
preocupación e impacto mas profunda frente a ese hecho, y es el festín que
promueve la politiquería , la que viven muchos sectores de nuestra sociedad,
que ven en falsos milagros de medio galón de guaro la respuesta y solución a
todos sus problemas.
Foto: http://www.eltiempo.com/opinion/caricaturistas/matador/
Este tipo de hechos y más en época electoral no soy algo de extrañar
para gran parte de los ciudadanos, y es porque algunos sin embargo, siguen
viendo que pasen, y en vez de detenerlos busca el tamal más grande o el
contrato más grande, con el cual puedan exprimir los recursos de la nación.
El trasteo de votos sumado a la imposición de una única opción
política , como lo evidencio mi amigo al ver empapelado al Urabá por el Centro
Democrático, es una muestra fiel de lo que ocasiona la politiquería en el país,
una forma baja y ruin de conseguir votos; sin embargo y aún más
degradante denominar y justificar estos hechos como: democracia.
Prohibir algo a una persona, es incitar a no obedecer, y es
precisamente de lo que la politiquería se aprovecha, que exista ley seca
durante los comicios no es gratis y que los medios inciten al consumo de
alcohol tampoco lo es, esa combinación es la estrategia perfecta para enganchar
a quienes con aires de rebeldes y de no seguir al sistema caigan en las mieles
empalagosas de eses sistema que repudian.
La forma como reaccionemos a nuestra realidad y como se gestan en
gran medida muchas campañas, es un contra frente a este mal, la indiferencia,
un mal evidenciado en decir pero no hacer, decir que no creemos en los
políticos, pero los seguimos. Que en ultimas responde a una necesidad vital de
muchos: la de llevar siempre la contraria.
Que buen artículo. El asunto no es solo quedarnos en palabras sino trascender a los hechos.
ResponderBorrarMe encanta ese tipo de opinión y fuerza que tienes al decir las cosas, tratas de construir racionalmente critica activa y no "mediocrizar" (no se si exista esa palabra) como muchos lo hacen
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