La conmoción frente a estos hechos después de ser presentados por los medios no se hace esperar, pero queda ahí en conmoción y no en acción, simple y sencillamente por no ser victimas directas de un acto tan atroz como el cambiar la vida y la imagen de un ser humano, en muchos casos joven y lleno de ganas, alegría y vida carcomida por un ácido criminal.
El no actuar y quedar solo en una actitud pasiva ha sido el detonante para hechos como estos se sigan presentando estos crímenes, de seguir viendo casos cada vez mas denigrantes y quedarnos en solo lo visto y no en lo hecho por evitarlos.
Foto: Mujer sin Cadenas
Es precisamente ahí en donde se manifiesta una indiferencia tan inmune, la enfermedad social que carcome la fuerza de voluntad por ayudar a las victimas directas e indirectas de este crimen, una enfermedad que obstaculiza las ideas de cambio y lucha por modificas las penas y castigos a quienes cegados de mente y corazón cambian la apariencia radical de un ser.

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